Oasis en el instante

Si veís a buscarme
estré más allá de la tierranada.
Más allá de la tierranada hay un lugar.
Más allá de la tierranada las venas del aire
están llenas de vilanos mensajeros que nos traen noticias
de una flor recíen abierta en el arbusto del extremo confín de la tierra.
En la arena hay dibujos de cascos de caballos,
de sutiles jintes que al alba se dirigieron hacia

las alturas ebrias de la asunción de la amapola.
Más allá de esa tierranada, el guardasol de deseo permanece abirto:
y cuando la brisa de la sed corre por el fondo de una hoja
se oyen las campanas de la lluvia.
Aquí el hombre está solo
y en su soledad
la sombra de un olmo se extiende hasta la eternidad.

Si venís buscarme,
venid, pues, lenta y suavemente
para que no se raye
la porcelana de mi soledad.